Entre las múltiples tareas que llevan implícita mi nuevo cargo de director está la de comprar cada mañana el pan. No vayan ustedes a pensar que es tarea fácil. Por un lado está la cantidad de bocas a alimentar -primera incógnita-llamémosle B (de bocas). Por otro lado la la variedad: integral o normal -segunda incógnita- llamémosle D (de dieta). Por último la cantidad de materia - tercera incógnita- barras de 1/4, de 1/2, bollos, 1/2 barra; llamémosle C (de cacho). Con lo que de ello deducimos fácilmente esta sistema de ecuaciones:
Y ustedes preguntarán: x, y, z de dónde co*o salen. Ni puta idea, pero no podrán negar que le dan un toque de elegandia indiscutible a nuestra función.
Tras perder horas de sueño y tener varias CPUs día y noche funcionando para solucinar el dilema la conclusión es la siguiente:
Si me levanto contento: 1 de 1/4 normal y una integral
Si me levanto cansado: 1 de 1/4 y 1 de 1/2 normal
Si me levanto de mala folla: 1 de 1/4 y 12 integrales
Por último si llego tarde que lo compre otro o se *odan todos.
El que no entiende de álgebra es porque no le da la gana.